Magnífico comienzo con la Pollinica

Se veía feliz a la Virgen de la Esperanza tras su hijo porque hasta ella llegaban las emociones y las plegarias de los alhaurinos recibiendo gozosos al Señor de la Paz y el Amor.

(José Manuel de Molina). El tiempo más peligroso para las procesiones de Semana Santa, el continuo ir de intervalos nubosos, se despejó en esta mañana de Domingo de Ramos en Alhaurín de la Torre porque había que ver en la calle de nuevo a la Virgen de la Esperanza, co-titular de esta joven hermandad de la Pollinica, que la vimos en el traslado del viernes y que ahora salía por primera vez en recorrido oficial compartiendo trono con Jesús de la Paz y el Amor, que estrenaba nueva crestería e iba escoltado por los granaderos de la Asociación Teodoro Reding con los uniformes de comienzos del siglo XIX.

 

A la Virgen se la veía feliz, sonriente tras su hijo, porque seguro le llegaban las alabanzas de los alhaurinos, unos santiguándose, otros simplemente guardando silencio, pero todos admirando tan buena estación penitencial de los cofrades de la Pollinica.

 

Así poco antes de las 11 de la mañana el vicario parroquial Juan Loza recordó el simbolismo cristiano de este día y tras bendecirles, el cortejo salió desde la finca de El Portón donde un grupo de vecinos del barrio de la Alegría hicieron una ofrenda e Isabel Moreno Barrionuevo dijo una poesía. Con el bullicio de los niños vestidos de hebreo y los padres y abuelos alrededor para tomarles fotos, la procesión siguió calle Juan Carlos I abajo, la antigua calle Mesones, para llegar por primera vez a la plaza de San Sebastián y hacer la subida para Álamos y volver de nuevo por Arroyo Blanquillo hasta la plaza. El pueblo conocedor de este recorrido la acompañó en todo momento, aunque muchos esperaron en la plaza donde el trono fue subido a pulso dos veces y atronaron los vivas y los aplausos.

 

Tras enfilar calle Málaga, con la banda de cornetas y tambores de Monda, “los regulares” abriendo paso, llegaron poco después de las 2 de la tarde a la plaza de la iglesia, donde la palmera del trono se fundió con las que adornan la remozada plaza de la Concepción, repleta de vecinos. Allí la Banda Municipal interpretó de nuevo “Pescador de hombres” y “Caridad del Guadalquivir”, mientras los hombres de trono mecían a los Sagrados Titulares y también lo subieron a pulso varias veces, como tanto nos gusta en estas tierras malagueñas.

 

Poco antes de las 2 y media y a los sones de la Marcha Real entraron en el templo y afloraron las emociones por tan magnífico recorrido procesional. Enhorabuena.

 

Textos y fotos www.diariolatorre.es

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